Una pareja fuera de serie
Por Francisca Yévenes
Circulemos más allá de la problemática de género y de la actual situación de los movimientos lésbicos, homosexuales y trans en Chile. Prestemos atención, esta vez, a las labores de grupos que desde el anonimato – un poco más atrás de aquellos que flamean la bandera activista de su revolución- proponen, a partir del desarrollo artístico, crear diversas formas de verse representadas y representados.
¿De dónde surgen las propuestas visuales que se instalan en las calles de Santiago para las marchas LGTB? ¿Quiénes diseñan los trípticos? ¿Existen intereses por generar cultura lesbiana, gay, bisexual y transexual, en español y en un medio masivo como lo es Internet? Y un poco más inquisitivo: de ser posible, ¿cómo se logra? Fácil de contestar para Bárbara Bischof y María José Russ, dos mujeres lesbianas de 23 años, que han sabido tratar la lesbianización del estereotipo de mujer perfecta, la homosexualidad en distintos tipos de objetos como ropa o juguetes y la maternidad y paternidad homosexual, además claro, de respetar y amar a su stock de barbies.
Una. No, dos parejas. Falso, tres parejas de mujeres en las bancas que circundan el Museo Nacional de Bellas Artes. No son amistades, son parejas. Y de ellas, quiénes serán La Vaca Feliz. Pasan los minutos, ninguna de ellas se inmuta a mi presencia. Dos chicas llegan tomadas de la mano a sentarse en uno de los escalones frente a la enorme estatua. Me miran y sonríen. Sí, son ellas. Tímidas y de caminar lento, una mucho más alta que la otra, juntas funcionan bien a la hora de trabajar alejadas del círculo del activismo. Se conocieron en un foro hace más de tres años y en poco tiempo, pusieron en marcha su afanado proyecto (2003). No se consideran feministas, ya que para ellas ese título requiere un extenso trabajo desde ser lesbiana y mujer, pero sí dan cuenta de su fanatismo por las vacas.
“Todo el mundo ha pensado en algún momento que Ken es gay y todos también sabemos que las vacas no son felices”, dicen. Un poco antes de cruzar la calle y alejarnos definitivamente del sector del Parque Forestal, Bárbara agrega: “Siempre quise tener una vaca feliz”.
No + Vacas tristes
El nombre salió del vegetarianismo que comparte la pareja. Salió también entre talla y talla: “Es serio, pero no serio. Es algo simpático y que entra por el humor”. La Vaca Feliz nace del interés de aportar a la visibilidad en una sociedad que aún discute musitadamente a puertas cerradas el tema de la unión entre homosexuales, y que aún no esclarece detalles del incendio de la discoteca Divine en Valparaíso en los años 90. Por último, pero no menos importante, en un país donde la Cuarta Sala de la Corte Suprema decidió por tres votos quitar a la jueza Karen Atala la tuición de sus tres hijas, tras estimar que la condición pública de su orientación lésbica, sumado que convive con su pareja la historiadora Emma de Román, ponían en riesgo “el desarrollo integral de los menores”.
La Vaca feliz vive su sexualidad y le dice al resto que haga lo que quiera. Cuestiona el condicionamiento heterosexual trasladando una opción, y con ello, un tema cultural que antes, como señalan ellas mismas, “no se te pasaba por la cabeza, y no porque sea algo malo, sino porque no existía. ¡Cómo ser algo que no existe!”. Ellas son parte de la generación del limitado esclarecimiento y de la aguda ignorancia, pero ahora dan fe que el lesbianismo se sabe, se ve y se puede.
Lesbarbie: el primer giro necesario
Antes de la Vaca, surge "Lesbarbie". “Un proyecto que nace como una forma de ver representados a las lesbianas y homosexuales en un ámbito que es exclusivamente heterosexual, como en el caso de las muñecas Barbie, que desde su invención han sido el prototipo físico y socialmente “perfecto´” de mujer, lo que incluye obviamente a un prototipo de hombre también “perfecto”.
Bárbara y María José vieron en este proyecto un giro necesario de realizar. Así fue que decidieron mostrar a través de fotografías artísticas con pinceladas de humor, una Barbie igual de bonita y preocupada de su apariencia como lesbiana.
Sus primeras herramientas fueron una tela blanca, una cámara fotográfica y algunas barbies y kenes (la gran mayoría prestados o donados). Junto con las fotografías surgen las fichas técnicas de cada personaje, una variedad de galerías, postales, historias, y por supuesto, nuevos temas. Siempre con el ímpetu de la trascendencia de cambiar roles (el caso de la Jueza Atala inspiró a la pareja para tratar en sus obras la trama polémica o sigilosa de la paternidad y maternidad homosexual).
Si bien Bárbara y María José perciben la falta de reflexión, diálogo y consenso en la sociedad chilena, la creencia en la igualdad, la justicia y en el Estado de derecho alberga en ellas una postura firme y leal a la libre elección:
“Si yo quiero casarme, me caso. Todos deberíamos tener los mismos derechos y para eso debe existir una ley destinada a quienes quieran hacerlo. Y eso incluye el asunto de los hijos”
Cultura Lesbiana: Ver para entender
Corría el año 2005 y estas dos mujeres se proponen un nuevo fin: sin considerarse activistas, aportar al movimiento desde la identidad y la visibilidad. A partir de la falta de referentes, pensaron en la necesidad de realizar algo que tuviera que ver directamente con la comunidad lésbica.
“Poco sabemos nosotras sobre un referente histórico, y quisimos aprender”, señalan.
Ellas se han ofrecido a generar un archivo en español y lo hacen bien. Pensando en las mujeres lesbianas y sus intereses, en el sitio se puede encontrar reseñas de películas, de libros, música, textos teóricos y actualidad.
“Cuando yo estaba recién entiendo o asumiéndome, me hubiese gustado haber encontrado información”, comenta María José.
Aseguran que a las lesbianas les encanta la información, pero no buscan. De esta manera, los propósitos de estas dos chicas es que aquello que encuentren las mujeres al momento de navegar por la página, sea un “buen” reflejo, una “fidedigna” representación de la comunidad lésbica.
Animé Lila: un archivo de alta demanda
Otro proyecto del colectivo La Vaca Feliz, nace de una serie de columnas sobre relaciones lésbicas en el manga y animé. Esta vez, la idea de la pareja, era informar y dar a conocer las diversas historias al público en general, “visibilizando la temática fuera del mundillo de las personas asiduas al anime”. Ampliaron el proyecto, y sumado a la falta de sitios en español con este tipo de contenido, "Anime Lila" se ha transformado en un sitio visitado constantemente por adolescentes.
María José y Bárbara, son arriesgadas y curiosas. Durante el trayecto de creatividad han fotografiado y colocado en diversas posiciones a soldados, martillos y tijeras para quitar espacio a ciertas etiquetas con valores primitivos que limitan diálogos reales en el papel de los roles. En las marchas LGTB, entregan sus panfletos y elevan sus derechos en un acto político que creen ellas ha sido basureado por los medios de comunicación:
“Las marchas son una instancia para que se vea que estamos. Y que no somos sólo travestis, como se muestra en los medios”, dice.
A pesar de todo, ellas son decididas, y quitan a un lado del camino los malos augurios para seguir proponiendo y discutiendo – juntas de la mano- los nuevos proyectos a futuro.